divendres, 30 de maig del 2008

El Pobre

Blancos dientes brillantes de falsa sonrisa, puerta cerrada a tal pestilente aliento, a tal hedor proveniente de su vertedero interior. Contra más proyectado al exterior vive, más hinchado este globo de riqueza, mayor su vacío, su desesperación, mayor su riesgo por empacho a estallar. Así es su vida: matrimonios fugaces y divorcios interiores. Y yo, en usted, viviendo en júbilo, pobre entre su abundancia, cultivando calidad, placer en la mirada, sonrisa sin finalidad.


Ni usted es su lujoso coche, ni por más que reluzcan sus zapatos recuperará el brillo en su mirada. Ni se mide la grandeza del rey por su carruaje, ni su elegancia por sus túnicas. Aprenda el arte de ser rico: ande descalzo, humilde en su pisar, auténtico en su huella, sin súbditos. Póngase al servicio de este pobre, póngase al servicio de este rey.