dissabte, 26 d’abril del 2008

El Radical

A mi me parece que su postura excesivamente cuerda y coherente es un radicalismo muy pernicioso. Yo no soy tan radical, simplemente exploro mis límites. Eso sí, le garantizo que cuando creo en algo lo hago con total convicción, la misma que me dicta que mañana creeré en algo diferente. No soy un péndulo que se mueve sin rumbo, de un extremo a otro, sin importarle adónde va; yo elijo cuidadosamente cuál es mi destino.


¿Se le ocurrió alguna vez comparar mis creencias radicales con sus camisas? Cuando era niño vestía por comodidad, cuando se enamora lo hace para gustar, cuando era adolescente vestía para pertenecer, cuando trabajaba lo hace por aparentar. ¡No, no le estoy pidiendo que vaya desnudo por la calle! simplemente, le pregunto: ¿No se habrá confundido usted con sus camisas, quizás? ¿No será por casualidad un radical sin saberlo?